Shikoku

Shikoku

Datos rápidos

  • Peso: 65 - 130 libras
  • Altura: 18 a 20,5 pulgadas

Historia del Shikoku

El Shikoku es una raza de perro de Japón y se conoce desde la antigüedad. Concretamente, existía en la prefectura de Kochi. Su primera función fue la caza. A pesar de su tamaño medio, era capaz de capturar presas tan grandes como jabalíes o ciervos.

Aunque la cultura budista sintoísta de la región prohibía comer mamíferos terrestres, lo cierto es que los habitantes de las zonas más remotas y rurales sí cazaban animales de este tipo y recurrían a la ayuda de perros como el Shikoku, que ha conseguido sobrevivir al paso del tiempo y llegar hasta nuestros días. Hoy en día se le puede encontrar realizando esta actividad.

También ha encontrado un lugar en los hogares como perro de compañía. Es una de las razas japonesas de tamaño medio. En 1937 fue declarado monumento natural. Fuera de Japón no está muy extendido. Quizá por eso allí se controlan constantemente los ejemplares para mantener y preservar la raza, que estaba en peligro de extinción.

Características del Shikoku

Los ejemplares de esta raza son de tamaño medio y aspecto lobuno, proporcionados, fuertes y atléticos. Las orejas son pequeñas y erectas, apuntando hacia delante. Los ojos son pequeños y de color oscuro. Profundos y de forma ovalada, están resaltados por párpados pigmentados de color oscuro.

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La nariz es prominente y de color negro azabache. Se asienta sobre un hocico mediano y cónico. Destacan sus fuertes patas traseras, su pecho profundo y su abdomen recogido. La cola, de pelo muy tupido, es gruesa y fuerte. Normalmente la lleva erguida y caída sobre la espalda, adoptando una forma de hoz.

El pelaje es corto, de doble capa, duro y muy denso, sobre todo en la época fría del año. Gracias a estas características, es capaz de soportar temperaturas muy bajas. Se puede encontrar en varios colores, como el rojo, el rojo atigrado o el negro atigrado.

Carácter del Shikoku

El Shikoku no es un perro que destaque precisamente por su facilidad para seguir órdenes. En otras palabras, destaca por su terquedad. No es fácil educarlo, por lo que, si decides adoptarlo, es imprescindible que le dediques tiempo, paciencia y perseverancia. Del mismo modo, si hay más miembros en el hogar, todos deben seguir las mismas normas.

Esto evitará que el perro desobedezca, ya que no tiene claro qué puede y qué no puede hacer. Es importante recordar que una educación firme no es sinónimo de violencia. Los gritos y los castigos deben ser desterrados de cualquier método educativo. No es un perro guardián. No suele aceptar bien la convivencia con otros perros, con los que puede ser dominante.

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En cambio, con las personas suele ser cariñoso y juguetón, incluso con los más pequeños. Es un perro ágil, muy activo y con gran energía, que necesitará liberar. Fuera de casa estará muy animado, pero, por el contrario, en casa es capaz de mantenerse tranquilo, siempre y cuando haya podido hacer ejercicio fuera de casa todo lo necesario.

Cuidados básicos del Shikoku

Aunque por su complexión física y su origen cazador, algunos cuidadores pueden pensar que no es adecuado para la vida en un apartamento, lo cierto es que esta raza también se ha acostumbrado a vivir en entornos urbanos. Sin embargo, es imprescindible que les proporcionemos suficientes oportunidades de hacer ejercicio.

Así evitaremos que una acumulación de energía acabe explotando en forma de problemas de comportamiento. Necesita hacer ejercicio todos los días. Los paseos largos, sobre todo si tiene la oportunidad de correr o jugar, las excursiones o las rutas de senderismo están bien para él.

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También es candidato a practicar deportes caninos como el agility. Además, es un perro que se adapta bien tanto a las temperaturas cálidas como a las frías. Su pelaje no es muy largo, pero sí denso, de ahí que requiera cuidados regulares para mantenerlo limpio, con buen aspecto y, sobre todo, libre de pelo muerto.

Enfermedades más comunes del Shikoku
En general, el Shikoku es un perro con buena salud. Bastará con que nos preocupemos de proporcionarle una alimentación adecuada y de calidad y de seguir el calendario de desparasitaciones y vacunas marcado por el veterinario.

También son recomendables las revisiones anuales, sobre todo a partir de los siete años. Pero, aunque físicamente no nos dé problemas, no debemos descuidar el aspecto psicológico.

Un Shikoku al que no se le da suficiente ejercicio puede acabar mostrando fácilmente alteraciones de comportamiento. En estos casos se convertirá en un perro destructivo, ladrador y muy nervioso, como consecuencia de la frustración que experimenta. Es el momento de revisar su rutina y contactar con un etólogo.

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